La mujer invisible

No eres la versión femenina de Griffin, el famoso personaje creado por H. G. Wells. Si así lo fueras, tu índice refractivo coincidiría con el del aire, tu cuerpo no absorbería ni reflejaría la luz y ese sería el motivo de tu invisibilidad. Lamentablemente tú eres transparente porque sí, y no debido a un experimento científico: un día te despertaste y te diste cuenta de que el príncipe que a tu lado yacía con sus ojos abiertos, no solo no te miraba, sino que ni siquiera te veía. Te levantaste de un salto, te acercaste rauda al espejo más cercano, y por suerte allí encontraste tu rostro. Respiraste aliviada, hasta llegaste a esbozar una sonrisa, pero poco te duró el sentimiento de alegría porque cuando tu príncipe estuvo a tu lado nuevamente, descubriste que solo tú podías verte. Pasaste varias semanas, meses, quizá algunos años lamentándote. Pero tus lamentos no consiguieron que sus retinas volvieran a notar tu presencia. Pensaste en buscar a Griffin, así podrías convertirte en la mujer invisible del hombre invisible, ¡qué linda pareja formaríais! Pero no lo encontraste por supuesto, es lo que tiene pertenecer a mundos diferentes...
Llegó el día en el cual decidiste dejar de ser una copia mundana del personaje de ciencia ficción, y ser visible otra vez. Entonces, le diste permiso a un estilista para que coloreara y esculpiera tus cabellos, le otorgaste autorización a un vestido gris oscuro para que realzara tus atributos, accediste a que un seductor perfume humedeciera la piel de tu cuello y consentiste en que unos estupendos stilettos rojos engalanaran tus pies. Y te fuiste a buscar un príncipe nuevo, pues sabías que al principio de toda relación estos seres no solo te ven, sino que también te miran.

33 comentarios:

  1. Pues son de mi género, por ser hombres, digo, pero tales tipos se me antojan como muy estúpido. Dichoso el hombre que ve a su princesa, día tras día, en el rostro de aquella niña que conociera años atrás. Y viceversa, claro está. Es entonces cuando ambos tienen el estatus de reyes.

    Me gustó tu relato.

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué lindo lo que dices... Qué poético...
      Gracias por tus palabras, y por tu visita

      Eliminar
  2. Bien por ella y su decisión!...ser invisible es quizás el peor castigo al que algunos "príncipes" insensibles condenan a sus damiselas!

    Saludos desde el sur...y gracias por pasearte por mi blog!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a vos por visitar el mío, ¡y qué rápido!, jaja!

      Eliminar
  3. Nada de ser invisible, lo mejor hacerse ver, como en la canción, antes muerta que sencilla, los principes azules que se busquen la vida
    Gracias por tu visita y tu comentario.

    ResponderEliminar
  4. claro, y según pasan los años, vemos la mujer desnuda, es como ganarse la lotería. Claro que se extraña salir de cacería y que te cacen, pero ya. En toda elección se dejan caminos sin recorrer por que se recorren otros. Y ya basta. Me estoy aburriendo de mí mismo. Adios.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja! No se aburra, y menos de usted mismo, que no tiene otro yo donde ir a no aburrirse...

      Eliminar
  5. Je je, sé lo que es eso, y no depende tanto del tiempo que lleves, como de la incapacidad de algunos príncipes. Tiene algo bueno, cuando estás fea, sudorosa, te ha salido un grano o no te has depilado tampoco se enteran, algo es algo.
    Besitos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En ese caso puede que ser invisible tenga un beneficio...
      Un beso

      Eliminar
  6. El problema de esa pareja es que el hombre ha confundido su papel, adoptando el que debería corresponderle a la mujer:
    “El mejor matrimonio sería aquél que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo.” (Molière)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué buena la frase de Molière! No la conocía.
      Besos

      Eliminar
  7. Lei el cuento, que esta claro que habla de un desengaño y un querer salir a buscarle un sustituto, pero claro es un cuento porque la vida real no funciona así.
    Besos, Eva.

    ResponderEliminar
  8. Es cierto Eva los principe azules no existen.
    Solo los negados que al ser rechazado, no soportan.
    Gracias por visitar mi blog, yo ya me hago seguidora tuya, si te apetece me gustaria que tu tambien mia.
    Besitos

    ResponderEliminar
  9. Hola :) He visto tus comentarios en mi blog.
    Quieres que nos sigamos?
    http://remedioscaserosypracticasdemeditacion.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola María, gracias por pasar por aquí...
      Sí, claro!
      Un saludo

      Eliminar
  10. Y uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde...
    Para mi que el principe estaba algo cansado tambien y recurrio a la tecnica de ignorar je

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja!, lo de que te ignoren es casi como ser invisible, no hay mucha diferencia para el caso...
      Frase hecha si las hay la que decís al principio, ¡pero qué cierta!
      Un beso, gracias por pasar por aquí

      Eliminar
  11. qué principe paparulo, se perdió a la más bella del reino.

    ResponderEliminar
  12. Yo es que creo que es dificil que una mujer, cuando es la tuya claro, te pase inadvertida, tú podrás hacerte el loco, pero ya se encarga ella de que la veas, y sobre todo la escuches, de todas formas si una mujer quiere que su chico las mire lo tiene fácil, ni peluquería, ni maquillaje ni leches, que después de mirarse en el espejo vaya a la habitación en bolas, verás como se fija.

    ResponderEliminar
  13. Yo estoy con Dess Ehhh. Si el susodicho anda por ahí desorientado que no mira ni ve ni nada, eso no es falta de interés. Es que está mal educado.
    Te pones el tanga, te quitas el sujetador, te subes a los stilettos y dices aquello tan socorrido de "Dios, que calor hace" y ya cuando te vea, que te va a ver, porque aunque le importes un pimiento, un polvo es un polvo, te largas de la habitación y lo dejas con su amor propio. Y así tacita a tacita, lo vas educando :D
    Besazo y buen relato como todos los tuyos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre terminamos usando el sexo como arma al final... ¡Cómo somos! Pero bueno, ellos se lo merecen, por mal educados como bien dices, jajaja!

      Eliminar
    2. Vaya que si lo usais....

      Malas..........

      Eliminar
  14. Estos hermosos seres por los cuales morimos de amor,nos miran,nos escuchan,nos miman,nos protegen, nos adoran,hasta que llega el fatal día en que ese mohín gracioso que los cautivó,se les convierte en un gesto insoportable. Batalla pedida, a tomar otra ruta sin mirar atrás.
    Amapola

    ResponderEliminar
  15. Gran escrito, me ha gustado conocer tu blog. Te sigo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegra que te haya gustado.

      Eliminar
  16. Lo mejor es ser visible y ser tal cual uno es. Bonito tu blog. Gracias por pasar por el mio. Saludos

    ResponderEliminar
  17. ¡Vaya tu blog es de lo más curioso! Me gustan mucho estas entradas sobre los supuestos príncipes, esta claro que no existen. Al igual que tampoco existe la princesa, nosotras no somos perfectas, ni ellos tampoco. Pero me encanta el tono de humor que tiene este rincón.

    Besos.

    ResponderEliminar
  18. Muy bello blog, un saludo desde Venezuela

    ResponderEliminar
  19. En donde yo vivo se confunde mucho el ver con el mirar.
    Y hay sin duda sutiles diferencias.
    Camina para que te vea, mírame para que te crea.

    Bicos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En dónde vives? Gracias por tu visita...

      Eliminar
  20. Vivo en Vigo.
    Gracias por la tuya también. :)

    ResponderEliminar